Frutas

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España bien podía ser definido como el paraíso de la fruta europea, un calificativo que conocen muy bien los mercados de dicho continente, sobre todo los del centro y el norte de Europa. Aunque las naranjas y las manzanas siguen presentándose como los estandartes de la frutería española, protagonistas de una producción diversificada y de alta calidad que cuenta en su mayoría con certificación, las variedades y posibilidades de elección son muy amplias.

En la Comunidad Valenciana (sobre todo las provincias de Valencia y Castellón) encontramos una amplia gama de naranjas. Y es que, precisamente, la mayor parte de la producción de esta fruta se extiende a lo largo del litoral; aunque también destacan plantaciones en valles con climas calmados y templados como los de Galicia, Cantabria, Ávila y Arribes del Duero. Sin olvidar una especie muy especial y de extraordinaria calidad que nace en la provincia de Zamora.

El abanico de cítricos continúa con los limones de las variedades verna o primafiori, cuya producción salpica zonas de Cantabria y se extiende como un eje principal en la región de Murcia.

Aunque sí son las más conocidas, estas futas no son las únicas que forman la familia de los cítricos. Cabe destacar las buenísimas y tradicionales mandarinas satsumas y clementinas y, en menor proporción, el membrillo, una fruta que en crudo tiene propiedades astringentes y que al cocinarla nos da la materia prima perfecta para elaborar deliciosos dulces.

Si existe una fruta que se haya convertido en seña de identidad a nivel internacional es el plátano de Canarias, con sus características motas negras reconocibles en los mercados de todo el mundo. Solo cultivable en terrenos situados por debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar, casi la totalidad de su producción se desarrolla en Canarias. Aunque se pueden encontrar otras variedades a menor nivel de explotación, sobre todo por su tamaño, en Granada y Málaga.

La producción de manzanas se encuentra más diversificada y extendida por el norte de España. Asturias y Guipúzcoa destacan como los dos grandes escenarios sidreros, mientras que la manzana reineta se localiza en la comarca del Bierzo.

Por su parte, la pera nos ofrece multitud de variedades de muy alta calidad como la ercolina, la pera de conferencia, decana o la moralina. Lo habitual es encontrar cultivos de perales en Zaragoza y Lleida con su conocida variedad poma. Le acompaña en calidad la pera del Rincón de Soto en La Rioja, y la pera de Jumilla.

Si seguimos presentando las frutas españolas como un abanico, este se antojaría casi interminable. Por ello, hay que mencionar el buenísimo melocotón de Calanda (Teruel) y del resto de Aragón y La Rioja, los melones de La Mancha (Villaconejos), las sandías, las famosísimas uvas con o sin granilla de Vinalopó en Alicante, las extraordinarias cerezas del Jerte en Extremadura y las de Montaña de Alicante. Hay que continuar con los fresones de Huelva (que desembarcaron en nuestro país a raíz del descubrimiento de América) y las apreciadas y escasísimas fresitas de Aranjuez; pasando por los pomelos, aguacates, piñas, brevas e higos ya sean blancos, verdes o negros.

El viaje por la frutería y la geografía española nos lleva hasta la Costa del Sol, concretamente a Callosa de Ensarría (en Alicante), donde se cultiva el níspero por excelencia. También en la costa mediterránea nacen las granadas, conocidas por su dulzor y alto contenido en vitaminas y minerales.

A las ya tradicionales y asentadas se suman otras frutas de presencia más reciente y de origen tropical. Es el caso de los kiwis, mangos o chirimoya que ahora se plantan en la Costa del Sol. Además, se han ido extendiendo cultivos de aguacates de las variedades bacon, fuerte y hass, una fruta más grasa, y producciones de menor tamaño de papayas, guayabas aromáticas, lichis y carambolas.

Un sin fin de posibilidades que convierten a España en un país que aporta al panorama internacional una oferta frutícola de calidad, color, sabor y salud.

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