Cocina de la libertad

La creatividad y la imaginación permiten crear productos más sanos y más sostenibles

 

Tanto el cocinero, que busca un estilo propio para seducir a su clientela, como el comensal, que elige el formato, envoltorio y modelo de alimentación, han superado las reglas estrictas de la gastronomía tradicional”. 

 

Durante demasiado tiempo se pensó que los sentidos realmente espirituales eran solo la vista y el oído. El olfato quedaba para los perfumistas y los oportunistas, y el gusto y el tacto eran considerados directamente sentidos pecaminosos representados por la gula y la lujuria, casi pecados capitales.

¿Acaso esta mala prensa fue la responsable de que los conocimientos alimentarios no se incorporaran al sistema educativo?. Se optaba, en cambio, por educar la vista para las artes plásticas y el oído para la música, dejando de lado el gusto en un país como España, que es desde hace más de 20 años el que más y mejor ha innovado en el mundo de la alimentación y la cocina. Porque la creatividad y la imaginación permiten crear productos más sanos y más sostenibles. ()