Restaurantes de cuchara

Los guisos populares reaparecen con nuevas presentaciones por efecto de la crisis

 

En España se asiste actualmente a una simplificación de la cocina que oscila entre los partidarios de la invención y los rigurosos conservadores de la tradición. Y entre unos y otros, un movimiento que ha despertado expectación en todo el mundo: el regreso de la cuchara.

El gran éxito de la cocina española en este inicio del siglo XXI procede de que nuestros cocineros y restauradores han apostado en favor de una gastronomía centrada en las materias primas naturales de calidad, para asegurar tanto el sabor de los alimentos como la salud de los consumidores. Pero también hay que encontrar otra razón en el buen trato que está recibiendo la gastronomía de siempre, aquella que se inscribe como ninguna otra en las tradiciones de los pueblos. ¿Y quién la lidera? La cocina de cuchara que ha sido, históricamente, una de nuestras señas de identidad.

Los platos de cuchara han sido y son gastronómicamente impresionantes. Resultan variados, completos y muy apreciados por los consumidores tanto en invierno (época de sopas, cocidos, ollas, potes y potajes, que ayudan a sacudirse los rigores de las temperaturas gélidas) como en verano (gazpachos, salmorejos y otras sopas frías, que nos refrescan los más duro del estío). Un buen plato de cuchara entra tanto por los ojos como por el olfato y, en muchas ocasiones, al comensal le recuerda a la infancia, al terreno de las primeras felicidades gastronómicas. Por eso las recetas de cuchara no desaparecerán nunca. Al contrario, los platos tradicionales son sustituidos por nuevos adminículos y ahora las recetas, en todo caso, resultan más desgrasadas. A lo más que se llega es, sobre todo en el caso de las sopas frías, al atrevimiento de la sustitución de un ingrediente.

En general, las novedades afectan sobre todo al envoltorio, porque el contenido esencial sigue siendo el mismo y resulta obligatorio seguir preservando la esencia del sabor. La cuchara, aunque sea de nuevo diseño, sigue siendo uno de los grandes utensilios de la cocina, de la alta y de la popular, de la tradicional y de la renovadora, porque en ella caben todas las esencias culinarias. Así que en el terreno de las sopas y los guisos disfrutemos con esa impresionante herencia sociocultural de las técnicas culinarias de generaciones anteriores, causante de una escala de matices que no alcanza comparación en ningún otro rincón del planeta.