Disfrutar y comer saludable

“La gastronomía desata todo un mundo de sensaciones y placer. Es una esperanza productiva, sostenible y saludable para el futuro de la Humanidad”

 

La gastronomía posee un doble perfil. Por un lado, las calorías y los nutrientes afectan a la salud y, por otro, el llamado ‘hedonismo culinario’ desata todo un mundo de sensaciones y placer. Ambos elementos, asociados a la innovación, otorgan riqueza y confirman a la gastronomía no solo como una de las disciplinas clave en nuestra cultura, sino como una esperanza productiva, sostenible y saludable para el futuro de la Humanidad. La ciencia de la alimentación, es decir, la nutrición, se desenvuelve cada vez más en paralelo con la evolución de la gastronomía y la cocina. Por eso resulta fundamental el trabajo de nuestros nutricionistas, médicos y científicos para determinar cuál es el tipo de dieta más adecuada.

Comer por salud y placer

Una vez fijadas las calorías, los nutrientes esenciales o los micronutrientes que debemos consumir, es fundamental encontrar los alimentos y cuál es la mejor forma de prepararlos. Salud y placer deben caminar siempre juntos. Los nutricionistas admiten que no se pueden comprar calorías, o proteínas o hidratos en el mercado, hay que comprar alimentos. Como decía el profesor Francisco Grande Covián, padre de la Fundación Española de la Nutrición, “solo comeremos lo que debemos si nos gusta”. Esta es la idea: se come por salud y por placer, de acuerdo con una riquísima herencia sociocultural que son los hábitos alimentarios diseñados a lo largo de muchas generaciones. Si al programar una dieta no se tienen en cuenta estos factores (placer y hábitos alimentarios) siempre va a fracasar, aunque sea correcta desde el punto de vista nutricional.

Como decía el profesor Grande Covián, “solo comeremos lo que debemos si nos gusta”. ¿Cómo cuidar la salud desde el placer de alimentarse? 

Los europeos debemos adquirir conciencia de que la dieta, la alimentación, el placer y la cultura gastronómica son elementos básicos para construir una sociedad moderna, innovadora y capaz de afrontar el futuro. Porque la gastronomía no es un privilegio. Todo lo contrario: es placer y disfrute pero también salud, nutrición, economía, defensa de la naturaleza y del medio ambiente, turismo, educación y folclore. Ya lo decía Grande Covián: “Comer sano es comer lo que nos gusta… y de lo que no nos gusta, poco”.